Se nos muere el amor, tiene fiebre de frío. Se nos cayó de la cama cuando lo empujó el hastío y está enfermo de muerte, el mismo que era tan fuerte, tiene anemia de besos, tiene cáncer de olvido y por si fuera poco, tiene ganas de morir. Se nos muere el amor, se nos mueren las ganas, las vemos agonizar convulsionando entre las sábanas y no existe un vino tinto que nos reviva el instinto; se nos muere la magia, la pasión, la locura.
Ay amor traicionero viniste para jorobarnos. Yo sobrevivía sin él y él era feliz sin mí. Ay amor con el tiempo te nos has oxidado, amor susceptible, amor delicado, ay amor no te mueras, o muérete de un trancazo, que no hay peor agonía que la que es de paso en paso. Se nos muere el amor, se acabó la ternura y a la libertad, la convertimos en dictadura. Se contagió de costumbre, le faltó fuego a la lumbre, se nos mueren los sueños, los versos, los besos; ay amor implacable yo ya no sé que prefiero: que me odie de corazón o que me ame sin amor. Si todo era tan bello dime amor ¿qué nos pasa? Hoy ya no somos ni amigos, no cabemos en casa. Ay amor tan ingrato quitame sólo una duda:
si eres tú el que te mueres o soy yo la que te mato.