...Y ya de vuelta a la ciudad,
donde nunca sabe a sal,
la piel y la lluvia que a veces te besa.
Detrás de todo este espectáculo de palabras, tiembla indeciblemente la esperanza de que me leas,
de que no haya muerto del todo en tu memoria...
"No sé si existe un Coyote que me devuelva a mi pasado, no creo, pero yo personalmente no dejaré que pases por debajo de mi ventana sin pedirte que te quedes conmigo, ni que subas a mi auto sin que emprendamos una urgente huida."
Pero hay quien, como tú, viaja, como la Enterprise, en busca de planetas remotos, con la sonrisa en el rostro, cediendo el asiento, tarareando nuestra canción, dispuesta a ser llama cuando el telón se abra y yo te encuentre ahí. Haciendo la vida eterna en cinco minutos.
Te esperaré en la calle como entonces, hablaremos también de la obra, iremos del brazo, y Madrid, más otoño que nunca, será nuestro, como nuestro es el futuro.
Éramos tan sólo una ilusión... Porque era más fácil que la realidad: Sin compromisos ni responsabilidades, sin toma de decisiones ni decepciones, un sin fin de sueños y esperanzas. Éramos la huida. Éramos el hombro que necesitábamos cuando, en el mundo real, las cosas no estaban bien. Éramos palabras escritas en papel. Éramos fantasías imposibles de realizar. Éramos imaginación, momentos inexistentes tan ansiados. Éramos colores pintados en el gris de la ciudad. Éramos niños jugando al amor imposible. Éramos invisibles, intocables. Éramos. Hasta que un día, inevitablemente, la realidad golpeó nuestra puerta. Nos sacudió la cabeza, ensordeció los oídos y abrió nuestros ojos. Nos vimos, pero no éramos nosotros. Nos oímos, pero apenas podíamos soportar el sonido de nuestras voces. No eras quien yo creía, ni yo era lo que tanto esperabas. Y allí nos dimos cuenta, sin sorpresa alguna, que éramos un invento. Sólo nos necesitábamos para escapar de la realidad, no para vivir en ella.
El tiempo vuela cuando nos divertimos, escuché decir por ahí, pero si todo lo que fui, fue sólo diversión; entonces, cariño, dejame ir. No quiero estar en tu camino. No quiero ser tu segunda opción. No quiero ser sólo tu amigo.
Requiero mucha atención. Y no seré la segunda de nadie, estés casado o no. Si querés estar conmigo, está conmigo. Muchos hombres creen que soy un concepto, que los completo o que los haré sentir vivos... Sólo soy una chica alterada que busca la paz mental.
De todo dudo. De todo. Escribo cada palabra, cada pensamiento, cada elección que hago y todo me lleva a la duda de todo lo que hago. ¿Qué tiene de malo dudar? Todo el mundo duda. Yo también.